La Fenomenología: una manera de conocer la realidad
La palabra fenomenología significa estudio de
los fenómenos, de lo que aparece en la conciencia, de "lo dado". Es
explorar la "cosa misma" en que se piensa, de la que se habla
evitando forjar hipótesis tanto sobre la relación que liga el fenómeno con el
ser del cual es fenómeno, como sobre la relación que lo une al Yo para quien es
un fenómeno.
La reflexión fenomenológica nos retendrá
sobre todo el campo de las ciencias humanas. En su búsqueda del dato inmediato
anterior a toda tematización científica, dato que la autoriza, la fenomenología
devela el estilo fundamental, o esencia, de la conciencia de este dato, que es
la intencionalidad.
Como ejemplo, antes de captar lo social como
objeto, lo cual consitituye una decisión de carácter metafísico, es sin duda
necesario explicitar el sentido mismo del hecho de "ser-en-sociedad"
para la conciencia, y por consiguiente, interrogar ingenuamente ese hecho.
Desde un punto de vista lógico, dos
proposiciones contrarias no pueden ser simultáneamente verdaderas. Por lo tanto
la verdad, entendida como un absoluto, no existe para la fenomenología.
La certeza subjetiva es un cierto
"estado de conciencia" gracias al cual se torna superflua toda
cuestión referente al objeto del que se posee conocimiento. ¿De qué manera
puedo saber si mi conocimiento es adecuado a su objeto, tal como lo exige la
concepción clásica de la verdad? Para la filosofía clásica, la verdad es una
creencia coronada de éxito.
La ciencia teje una red de símbolos cómodos
con la que cubre el mundo. Su único objetivo reside entonces en establecer
entre esos símbolos relaciones constantes que permitan la acción. No se hablaba
de un conocimiento del mundo, sino de una adecuación del pensamiento del sujeto
a ciertas ideas preconcebidas. El filósofo era un individuo encumbrado en el
conocimiento de la verdad.
La propuesta fenomenológica consiste en
llegar a la esencia del objeto sin temor a "equivocaciones". La
esencia o hidoz
del objeto está constituída por lo invariable que se mantiene idéntico a través
de las variaciones. La esencia se experimenta en una intuición vivida; la
"visión de las esencias" no posee ningún carácter metafísico, la teoría
de las esencias no se encuadra en un realismo platónico donde se afirmaría la
existencia de la esencia; la esencia es únicamente aquello en que se me revela
la "cosa misma" en una donación originaria.
La esencia
no es un objetivo, sino un medio para conformar la conciencia del sujeto.
La cosa tal como me es dada por la percepción
siempre está abierta hacia horizontes de indeterminación. La cosa nunca puede
serme dada como un absoluto. Hay una correlación entre la cosa y la percepción
de cosas. Toda vivencia lleva en sí la posibilidad de principio de su
existencia.
La cosa y el mundo en general no excluyen la
posibilidad de que se dude de ellos, no excluyen pues la posibilidad de su
no-existencia. Todo el conjunto de las experiencias puede revelarse como simple
apariencia y no ser sino un sueño coherente.
No se puede
definir la verdad como adecuación entre el pensamiento y su objeto. Tal
definición implicaría que el filósofo que define contempla, por una parte, todo
el pensamiento y, por otra, todo el objeto, en su relación de exterioridad
total. Para la fenomenología, tal exterioridad es impensable.
La verdad
sólo puede ser definida como experiencia vivida de la verdad: es la evidencia. La
evidencia es el modo originario de la intencionalidad. La verdad se experimenta
siempre y exclusivamente en una experiencia actual. No existe una verdad
absoluta. La verdad no es un objeto, es un movimiento, y sólo se da si ese
movimiento es efectivamente realizado por mí.
El mundo natural es un mundo fetichizado
donde el hombre se abandona como existente natural y donde objetiva ingenuamente la significación de los objetos. No existe la
objetividad en la fenomenología, pues el mundo y sus objetos siempre es
contemplado por un sujeto.
La verdad de la ciencia ya no está fundada en
Dios como en Descartes, ni en las condiciones a priori de la posibilidad, como
en Kant. Se funda en la vivencia inmediata de una evidencia por la cual hombre
y mundo resultan originariamente concordes.
FENOMENOLOGIA DE LA
PERCEPCION - Maurice Merleau-Ponty
La Fenomenología es el estudio de las
esencias; todos los problemas se resuelven en la definición de las esencias. La
Fenomenología se deja practicar y reconocer como manera o como estilo, existe
como movimiento, antes de haber llegado a una conciencia filosófica total.
Es una filosofía para la cual el mundo
siempre está ahí, y antes de la
reflexión, y cuyo esfuerzo total estriba en volver a encontrar este contacto
ingenuo con el mundo para finalmente otorgarle un estatuto filosófico.
Yo soy el resultado o encrucijada de las
múltiples causalidades que determinan mi cuerpo o mi psiquismo; no puedo pensarme como una parte del mundo, como simple
objeto de la biología, de la psicología y la sociología. Todo cuanto sé del
mundo lo sé a partir de una visión más o de una experiencia del mundo, sin la
cual nada significarían los símbolos de la ciencia. La ciencia no tiene, ni
tendrá nunca, el mismo sentido de ser que el mundo percibido.
Yo soy la fuente absoluta, mi existencia no
procede de mis antecedentes, de mi medio físico y social, es ella la que va
hacia éstos y los sostiene, pues soy yo quien hace ser para mí. Esto significa que yo decido qué parte de mi
entorno, de mi pasado, del pasado de la sociedad en la que vivo forma parte de
mí. Descartes, Kant desvincularon el sujeto o la conciencia haciendo ver
que yo no podría aprehender nada como existente si, primero, no me sintiera
existente en el acto de aprehenderla. (aprehender: concebir o percibir sin
juzgar o pre-juzgar); pusieron de manifiesto la conciencia, la absoluta certeza
de mí para mí, como la condición sin la cual no habría nada en absoluto, y el
acto de vinculación como fundamento de lo vinculado.
El mundo es el medio natural y el campo de
todos mis pensamientos y todas mis percepciones explícitas. La verdad no habita
en el hombre interior; no hay hombre interior, el hombre está en el mundo, es
en el mundo que se conoce. El mundo no
sería más que la significación mundo.
Buscar la esencia del mundo no es buscar lo
que éste es en idea, una vez reducido a tema de discurso, sino lo que es de
hecho, antes de toda tematización, para nosotros. La reducción eidética es la
resolución consistente en hacer aparecer el mundo tal como es anteriormente a
todo retorno sobre nosotros mismos, es la ambición de igualar la reflexión a la
vida irrefleja de la conciencia.
No
hay que preguntarse, pues, si percibimos verdaderamente un mundo; al contrario:
hay que decir: el mundo es lo que percibimos.
No hay que preguntarse si nuestras evidencias
son auténticas verdades. Estamos en la verdad y la evidencia "es la
experiencia de la verdad". Buscar la esencia de la percepción no se
presume verdadera, sino definida para nosotros como acceso a la verdad. El mundo no es lo que yo pienso, sino lo
que yo vivo.
Con esta idea se
quiere decir que no es posible alcanzar la verdad absoluta; la percepción del
sujeto es la verdad. Nuestras percepciones no debe adaptarse a las verdades
preconcebidas, sino que deben ser incondicionales.
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